Un solo rato, una vez a la semana crea como un “ancla” alrededor de la cual se reorganiza de alguna manera el tiempo. Y una cosa trae la otra, una actividad trae un amigo, un amigo trae otra charla, encuentro o actividad y así es la cadena de la vida ¡participa en ella!
Estas pequeñas “anclas temporales” son un gran aliciente para comenzar a investigar otras maneras divertidas de relacionarse y compartir el tiempo.
“El martes tengo pintura”, “El lunes noche voy a una charla” o “El sábado salimos con el grupo a caminar por la naturaleza” son expresiones de haber encontrado una nueva vitalidad a tu tiempo. El tiempo pasa, hagas algo o no.
Si has encontrado algo que te entusiasme, engánchate!!!!. Si no lo encuentras, sigue buscando ese ancla!
Lo importante es hacer cosas que te gusten (y no te engañes, hay un montón allí fuera esperando que las encuentres!).
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