Bajar el ruido del pensamiento es una de las cosas que hacen bien. Diría que es la primera en importancia, la que facilita que ocurran las demás. Pero la más difícil de conseguir.
Normalmente, se necesita bastante práctica y tiempo para aprender a ”bajar las revoluciones”. Y dependiendo del estado inicial y de la facilidad para “ir hacia adentro” puede ser cosa de días, meses, años (o un segundo!).
¿Por qué tenemos tanto miedo al silencio? ¿Qué monstruos internos creemos que despertarán con él?
Estoy estos días sintiendo los ruidos de la ciudad que, tejidos con mi ruidos internos se me están haciendo insufribles. Tengo la sensación de vivir dentro de un avispero.
Ruego llegue el otoño total ya, el de verdad, para que podamos cerrar ventanas y no escuchar así las radios o teles impertinentes de los vecinos. Y cuando digo “ruego” parece que invocara a alguien de fuera, capaz de poder silenciar estos ruidos ¿verdad?. Poco ruido exterior ayuda al interior (aunque los sabios dicen que es la misma cosa).
Pero sé que no es de fuera como se apagan estos ruidos, así que … rectifico … ruego pueda acabar pronto con esta sensación de ruido interior.
Con silencio interior se abren los espacios necesarios para la creación, para la curación, para la metamorfosis.
Acércate a nuestro Club para aprender a “bajar el ruido”: hay muchas actividades que lo favorecen, que le dan el espacio para que ocurra (escuchar el cuerpo, concentrarse pintando o bailando, fabricando algo con las manos y el corazón …) y además, muy bien acompañado.
Esto no es publicidad, es una invitación.
